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LA SUBASTA HIPOTECARIA: ¿Cuánto vale tu casa?


Buenas tardes a todos! Aquí estoy un día más dispuesta a comunicar al que quiera oir las mil y una maneras que hay para luchar contra las ejecuciones hipotecarias. Y es que es un tema que da para mucho, no se lo acaba uno ni queriendo.

El otro día estaba dando vueltas por estos lares internaúticos y me “topé” con una serie de disquisiciones jurídicas sobre el valor de una casa que se subasta en uno de los lamentables procedimientos de ejecución hipotecaria. Que si el 70% del valor de tasación, que si con el 60% ya nos damos por felices, que si el 50%, que si el valor de la deuda si es inferior… Vamos, un peñazo. Si te apetece fustigarte puedes leerte detenidamente nuestra maravillosa Ley de Enjuiciamiento Civil que en este tema, te aviso, requiere cerebros como los de Einstein para entenderla de una sola pasada. Para disfrutar de una entretenida tarde otoñal te doy una pista: busca el artículo 670 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil y A LEER! ¿A qué tengo razón? Sopor y cabreo garantizado!

Pues bien, hoy te voy a contar por qué estos articulillos tan “grasiosos” deberían ser papel mojado si es el propio Banco ejecutante el que se adjudica tu casa. Ni 70%, ni 60%, ni 50% del valor de tasación SINO 100%. ¿Te has quedado sorprendido? Pues más te sorprenderás si sigues leyendo!


ADMISIÓN A TRÁMITE DE TU EJECUCIÓN


Cuando desgraciadamente llega a tu vida el tan temido procedimiento de ejecución hipotecaria no dejan de asaltarte dudas. Dejaste de pagar, sí, pero siempre tuviste la esperanza de que podrías llegar a un acuerdo con el Banco que te permitiera superar el bache. Te sientes traicionado. Después de tanto hablar, tantas visitas a la oficina, tantas buenas palabras, tanto pagar… cogen y te sueltan el perro rabioso: EL TOCHO.

Si aún no has sido uno de los afortunados receptores del tocho, te explico qué es. El tocho es una pila de papeles en los que el Juez – Ay, desalmado! – te dice que no has pagado 6 ó 10 ó 3 cuotas de tu hipoteca – qué malísimo has sido –  que el Banco está pero que muy cabreado – grrrr – pero bueno, que ya que está, te propone una solución “amistosa”: PAGA YA TODO O CALLA PARA SIEMPRE y te da un plazo razonable: 10 diíllas.

Miras incrédulo ese montón de papeles en que te cuentan, eso sí, muy tecnicamente lo que ya sabes: No has pagado. Te acuerdas de cuando eras pequeño y tu mamá te regañaba. Pero a tu madre le bastaba con que le pidieras perdón y prometieras que no lo volverías a hacer. Al juez y al Banco no le basta eso, quieren TODO, TODITO, TODO.

Tras digerir la buena nueva, te das cuenta que necesitas un abogado pero no puedes pagarlo. Necesitas ayuda y no sabes a dónde acudir. Si tienes suerte, algún funcionario del juzgado se apiadará de ti y te “aconsejará” que pidas abogado de oficio. Y lo pedirás. Y te pondrás a buscar en internete información que pueda ayudarte. Y darás con este fantástico blog y volverá la esperanza a ti.

Cuando tengas designado tu abogado de oficio, le dirás: No padezcas, mira que blog más bonico, EMPIEZA LA LUCHA!

Y así, sin comértelo ni bebértelo, aprendes lo que es un Decreto, una Providencia, un Auto. Te vas familiarizando con el mundo de la justicia. Y puede ser, oh, my good!, que acabe pareciéndote que de justicia, nada.

El procedimiento de ejecución hipotecaria avanza lenta pero inexorablemente hasta el momento en que se produce la subasta de tu vivienda. En ese momento, te das cuenta que cuando firmaste el préstamo el Banco te dijo que tu casa era una mina de oro. El Banco la valoraba en 200.000,00 euracos. Sin embargo, ahora que vienen curvas, el Banco ya no la mira con tan buenos ojos. Como por arte de magia, la ley le permite adjudicarse tu casa como una baratija. Ahora ya no vale 200.000,00 sino 140.000. Y tú te quedas con la deuda que no cubra el valor de la casa. Y no creas que el Banco se olvida de tí, ni mucho menos, te la sigue reclamando. Para llorar.


ADJUDICADO!


A pesar de haber utilizado todas las armas posibles a tu alcance para defender tu hogar, no has conseguido tu objetivo. El Banco ha ido pasito a pasito amparado por la justicia hacia el temible final: Se ha subastado tu casa. Para más inri, tu casa no le interesaba ni al tato, la subasta quedó “desierta” y el Banco ha dicho: bueno, si no la quiere nadie ya me la quedo yo por el 70% del valor de tasación. Ala, y se queda tan pancho!

Pero bueno – te preguntas asombrado – ¿cómo puede ser ésto así? Si el Banco dijo que valía 200.000,00 euros! Tendrá que quedársela por ese valor que le dio! Menos mal que está el juez para poner orden!

Y el juez le dice: De acuerdo, Banco, estás en tu derecho. Te adjudico esta preciosa casita junto al mar para que la puedas vender y obtener algunos eurillos. Y no pasa nada, que lo que te falta por cobrar de la deuda del ejecutado se lo puedes pedir en otro procedimiento, ejecutivo, eso sí, no vamos a ponerte más piedras en el camino.

Ahí es cuando te das cuenta del daño que hace el BOE al común de los mortales. Y tú que nunca le habías prestado atención. Y para eso votas cada 4 años, para que publiquen en el BOE sin parar y sin que te enteres qué puede hacer el Banco en un procedimiento de ejecución hipotecaria… Ayyyyy! Lamentaciones!

Pues bien, no desesperes, en este momento tienes otra arma para luchar. Sí, sé que es David contra Goliat, pero lo único que no puedes hacer es tirar la toalla. Nunca olvides que el que la sigue, la consigue.


LOS GIRONINOS


En el lejano año 2011 una serie de magistrados de Girona se reunieron para resolver un caso de una familia que había perdido su casa en un procedimiento de ejecución hipotecaria. En este procedimiento, a la subasta no acudió nadie a “pujar” por la casa por lo que acabó adjudicándosela el Banco, eso sí, por el 50% del valor de tasación pactado en el escritura.

Como ese valor no era suficiente para saldar la deuda hipotecaria que tenía esta familia, el Banco siguió reclamándoles el resto de la deuda.

En este contexto una de las pobres ejecutadas que no podía más con su alma levantó la voz y dijo que le parecía un abuso. Que si la finca la había valorado el Banco en la escritura en 100 porque le había dado la gana a él no era admisible que ahora se quedara la casa por 50 y, además, le siguiera pidiendo más dinero. El juez de primera instancia le dijo que nanai, que la ley en estos casos es clara: el Banco se puede adjudicar la casa por 50 y seguir reclamando la deuda que falte por pagar. La ejecutada, erre que erre, recurrió con gran acierto a la Audiencia Provincial que en un Auto de fecha 16 de Septiembre de 2011 clarito como el agua le dijo:

Tienes razón, si el Banco valoró tu casa en 100 porque le dio la gana cuando firmastéis la hipoteca, no puede venir ahora Paquillo con las rebajas y valorarla en 50. Se la tiene que quedar por 100. Y es así lo mires por donde lo mires, ya sea por la doctrina de los actos propios (el Banco no se puede contradecir) como atendiendo a la protección de los consumidores y usuarios (se te impone una indemnización desproporcionadamente alta si no cumples tu obligación en beneficio del Banco) como desde la perspectiva del abuso de derecho y el ejercicio antisocial del mismo y, a más a más (como diría un catalán) supone un enriquecimiento injusto.

Este Auto cuenta con un voto particular que no está de acuerdo, pero que es, como su propio nombre indica, particular.

En definitiva, estos jueces le dicen al Banco: Oye, que ésto lo valoraste en 100 porque te dio la real gana, ahora no me vengas con que te lo quedas por 50! Anda ya!

Muy bien por ellos.

Espero haberte ayudado!

Nos vemos en Noviembre!