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LA TITULIZACIÓN HIPOTECARIA (III): ¿Cómo defenderte del desahucio?


Buenas tardes y feliz verano! Cuál resaca veraniega de San Juan llega a tus manos esta última entrega del “serial” sobre titulizaciones hipotecarias y de activos de Ciudadana K.

Después de dos semanas “tragándote” la introducción y el nudo de esta fantástica historia podrás conocer “EL DESENLACE” Ya te adelanto que este desenlace es abierto. Abierto, realista y no decepcionante. Del palo de “Los Soprano”, vamos. O dicho de otro modo, la antítesis de “Perdidos” o “Los Serrano”.

Y es que una vez leído este articulillo solo tú podrás darle tu propio final a la historia ya que si el Banco decide ejecutar tu hipoteca a pesar de haberla titulizado queda en tus manos hacer valer lo que te cuento para defender tus derechos ante los Tribunales como cliente bancario, consumidor y ciudadano. Y, ¿por qué no? Como ser humano!

Abre los ojos y la mente:

1,2,3, YA!


¿QUE SI QUIERES QUE TE CUENTE EL CUENTO DE PAN Y PIMIENTO?


Cuando en España se llevaban las hombreras y los cardados había una Ley llamada 2/1981 que ayudada por su lugarteniente, el Real Decreto 685/1982, permitía que los Bancos de aquél entonces obtuvieran dinerillo de los préstamos hipotecarios a través unos títulos valores que se llamaban bonos y cédulas hipotecarias. ¿Cómo lo hacían? Pues “mu sencillo”: el Banco emitía estos títulos valores  y llamaba a los inversores y les decía:

– Tú, veo que tienes ahí 1.000,00 pesetillas muertas de asco, ¿por qué no compras con ellas estos títulos valores tan bonicos que me han salido? No vas a perderlas, qué va! Tú me das las 1.000,00 pesetillas para que te las guarde durante unos añicos (entre 1 y 3) y yo a cambio cada cierto tiempo te doy unas pesetillas de más para que ganes algo. No dudes que te voy a devolver la pasta y pagar los intereses que te digo, que tengo unas hipotecas de muy buen ver en mi cartera y te voy a pagar con el dinero que me paga cada mes esta gente por su hipoteca. Venga, anímate, hombre, qué me lo quitan de las manos!

El inversor viendo sus 1.000,00 pesetillas muertas de asco y aburridas pues decía:

– Bueno, si tú lo dices, yo no las voy a necesitar, anda ponme unos pocos títulos, hasta donde den.

Y era así como el Banco captaba dinero.

Sin embargo, el Banco no estaba contento: el “marrón” de la hipoteca lo tenía que asumir él. Y es que el Banco seguía siendo acreedor del préstamo hipotecario que te había dado lo que implicaba que si tú dejabas de pagar tus cuotas hipotecarias el Banco no podía decirle al inversor que no le iba a pagar “sus dineros”. Al inversor ni le iba ni le venía que tú pagaras o no. Es decir, era el propio Banco el que corría el riesgo del impago.

Triste y desolado se hallaba el Banco cuando llegó su solución, el origen de las titulizaciones hipotecarias: las Participaciones Hipotecarias. Este título valor puso un poco más contento al pobre Banco que ya podía coger una pila de préstamos hipotecariosempaquetarlos en un producto superior, echarle sal, pimienta y limón, y “encalomar” a otro Banco o al público en general el marrón de la hipoteca.

Una vez “colocada” la Participación Hipotecaria a los inversores el Banco ya no era acreedor del préstamo puesto que lo había cedido al inversor/es a cambio de un dinerillo. Sayonara, préstamo! El Banco era feliz. Por fin “se quitaba de enmedio”. Ahora si te quedabas a dos velas y dejabas de pagar tu hipoteca, era el inversor el que se quedaba sin cobrar.

Fueron años prósperos para el Banco. Cedía sus hipotecas y obtenía dinerillos de estas ventas. Así podía dar más hipotecas y ganar más dinero. Pero no es oro todo lo que reluce. Había un “pequeño problema”: como lo que vendía el Banco era el préstamo hipotecario había que inscribir esta venta en el Registro de la Propiedad y comunicarla al deudor hipotecario, gastando pasta y tiempo en cambiar la escritura hipotecaria en el Notario. Qué rollo!, ¿verdad?

El Banco lloraba mucho. Era un coñazón tener que hacer algo más que vender para poder sacar dineros. El Banco creía firmemente merecerse “ganar dinero” por el simple hecho de existir. Lloraba y lloraba, suplicaba y suplicaba, se lamentaba y se lamentaba. Nadie parecía atender sus reclamaciones: Quería vender sin traba alguna! Un día un pequeño lumbreras que había pasado un verano en Miami tuvo una idea: ¿por qué no permitir que en vez de vender cada uno de los préstamos hipotecarios se titulicen las Participaciones Hipotecarias? De esta manera no será necesario notificar al deudor hipotecario ni cambiar la escritura del préstamo hipotecario ante el Notario. Qué buena idea! Hagámoslo! Se pusieron manos a la obra y vio la luz la Ley 19/1992 de 7 de Julio. He aquí el nacimiento de la titulización! Chanán!

La nueva felicidad del Banco, sin embargo, no duró mucho. Pronto se dio cuenta de que su amigo el legislador le había impuesto una serie de requisitos objetivos para titulizar que se derivaban del Real Decreto 685/1982. Estos requisitos eran muy molestos, impedían al Banco hacer lo que le diera la gana como era costumbre en su casa porque, entre otros, se exigía que:

– Solo se titulizaran hipotecas sobre la propiedad de bienes inmuebles.

– El crédito concedido no fuera superior en importe al 80% del valor de tasación del inmueble hipotecado.

– El bien hipotecado contara con un seguro de incendios.

Y otra vez la misma gresca. El Banco volvió a llorar, suplicar y lamentarse. Qué desgraciaíto era!. Él que solo quería titulizar todo lo que le diera la gana. Tras unos tiempos de rabieta y de no juntarse su amigo el legislador le hizo caso y le permitió titulizar todo creando junto a los Fondos de Titulización Hipotecaria los Fondos de Titulización de Activos a través del Real Decreto 926/1998 mediante el que, entre otras cosas:

– se creó una nueva figura: el CERTIFICADO DE TITULIZACIÓN HIPOTECARIA que funcionaba como las participaciones hipotecarias pero podía estar compuesto por créditos hipotecarios de peor calidad  (préstamo hipotecario superior al 80% de valor de tasación del bien, garantizados con usufructos, etc…)

– se permitió titulizar cualquier otro tipo de créditos y derechos presentes y futuros (derechos de propiedad intelectual, arrendamientos financieros, derechos del concesionario al cobro de autopistas – sí, sí, recuerda cada vez que pases por una autopista que tu peaje está titulizado, qué buen rollo! Así no las eliminarán nunca)

En fin, con este nuevo amigo del Banco, el Real Decreto 926/1998, empezó el festival de titulizaciones! A titulizarrrrrrr!!!!

Así al amparo de esta legislación entre los años 2000 y 2007 se titulizó con desenfreno en España. Este es el origen de la concesión de hipotecas a tuti plen. El Banco pensaba: Tú hipotécate que nosotros titulizamos! 

Sin embargo, el Banco es un sufridor nato y, lo busque o no, su felicidad es efímera: una vez la “estafa económica hipotecaria” se destapó en 2008 y las titulizaciones se frenaron volvió la tristeza al pequeño Banco. Pero el Banco había aprendido lo bien que le funciona el llorar, lamentar y suplicar y se puso manos a la obra. Y… BINGO! Nuevamente le funcionó: el Banco Central Europeo empezó a comprar estos Fondos con el dinerín de los europeos reactivando el mecanismo.

Su amigo el legislador español tampoco podía fallarle. Así el día 29 de Abril de 2015 ha entrado en vigor la Ley 5/2015 para el Fomento de la Financiación Bancaria (ostras, otra vez, nooo, Empresarial) en la que se han regulado con mayor liberalidad las Fondos de Titulización de Activos, desapareciendo los Fondos de Titulización Hipotecaria en el futuro, puesto que eran más pestiños para el Banco, puff, tantos requisitos…

Y es gracias a esta historieta cómo hoy día el Banco puede “vender” tu hipoteca a un tercero y que tú ni te enteres. De esta manera, si dejas de pagar tu hipoteca o préstamo, a pesar de que el Banco ya no es al que le debes el dinero, el tío coge y te reclama él como si no hubiera pasado nada. Vamos! Pa mear y no echar gota!


DICEN POR AHÍ QUE TETAS Y SOPAS NO CABEN EN LA BOCA


Estás pasando un mal momento económico y lo único que te faltaba era que viniera el Banco a reclamarte que te vayas de tu casa para que le pagues la hipoteca. Menuda faena. Estás desesperad@. ¿Qué puedes hacer? Pues, como siempre digo: DEFENDERTE. Puedes defenderte alegando la existencia en tu hipoteca de cláusulas abusivas o, en el caso en que tu Banco haya titulizado tu hipoteca tendrá dinero, techo y comida pero le faltará una cosa esencial para echarte: LA LEGITIMACIÓN. Y es que no puede pretender vender tu deuda, cobrarla así y luego recobrarla en el procedimiento de ejecución hipotecaria.

¿Por qué? Pues por lo siguiente:

La titulización de activos en la que se incluyó tu hipoteca es un contrato al que la gente de leyes llamamos de “cesión de créditos”. La cesión de créditos no se ha inventado ahora, sino que se regula en el Código Civil desde el año de la Tana en los artículos 1526 y siguientes. Estas normas se aplican a la cesión de créditos garantizados con hipoteca porque así lo dice el artículo 149 de la Ley Hipotecaria que también tiene más años que Matusalén. Como digo, no hay nada nuevo bajo el sol.

Cuando el Banco cede el crédito que tiene frente a ti a un Fondo de Titulización de Activos que se gestiona por una Sociedad de Gestión de Fondos de Titulización (que es la representante y administradora del Fondo) también le está cediendo la hipoteca que lo garantiza por ministerio de ley. Así lo dice el artículo 1528 del CC. Es decir, no puede ceder el crédito y la hipoteca no.

Cuando el Banco va al juzgado y te pone la demanda de ejecución hipotecaria no está haciendo otra cosa que ejercitar la acción que le confiere el artículo 681 de la LEC que no es otra que “…la acción para exigir el pago de deudas garantizadas con hipoteca…”

¿Y quién puede exigir el pago de una deuda? Indudablemente la persona a la que se le debe. Y si el Banco cedió tu crédito, le guste o no, YA NO ES TU ACREEDOR. El que debería reclamarte el pago sería la Sociedad que gestiona el Fondo de Titulización en el que se incluyó tu hipoteca. Y ello con independencia de quién sea el titular registral de la hipoteca. Lo importante en la ejecución hipotecaria no es que la ejercite el que figura en el Registro de la Propiedad como titular de la hipoteca sino que exista hipoteca y no haya sido saldada.

Como apoyo a lo que digo puedes encontrar los problemas jurídicos que presentaron en los juzgados las fusiones de entidades en el momento en que interponía la demanda de ejecución hipotecaria el nuevo Banco y la hipoteca estaba inscrita a nombre de la antigua Caja. Los jueces con carácter general consideraron que la inscricpión de la cesión del crédito en el Registro de la Propiedad no era necesaria y la legitimación correspondía al nuevo titular que era al que se le debía el dinero reclamado.

Así pues, si el Banco te ejecuta la hipoteca, no dudes en hacer valer tus derechos si tu hipoteca ha sido titulizada.

Espero haberte ayudado!

Hasta la próxima semana!


LA TITULIZACIÓN HIPOTECARIA (I): ¿Qué es?


Hace 1 mes aproximadamente leí un articulillo de El diario en el que con el sugerente título “Revolcón a los desahucios” se informaba que el Banco de España había dicho que “las entidades financieras que hayan ‘titulizado’ una hipoteca dejan de ser las acreedoras del préstamo”.

Como esta información provenía directamente de la entidad protectora de las entidades financieras me pareció un asunto que merecía mi atención y estudio. “Rebuscando” por la red llegué a dos blogs muy interesantes de Josep Manuel Novoa: Ataque al Poder y Asociación de Hipotecados Activos en los que se explica punto por punto qué es eso de la “titulización hipotecaria” y porqué este negocio bancario implica que el Banco ya no sea el acreedor del préstamo.

Puede ser que te preguntes: ¿y a mi que me importa? Ay!!! Aunque parezca difícil de creer sí que te importa porque esta aparente “chuminada” quiere decir simple y llanamente que tú como deudor no le debes dinero al Banco. ¿Cómo? No puede ser cierto! Titulización, cesión, patatín y patatán. Esta Ciudadana ya está demasiado “antiestesistema“. Yo lo único que quiero es que no me tomen el pelo y no me hagan pagar lo que no debo. Te entiendo, “titulización” ya es una palabra suficientemente “fea” como para llamar tu atención y más aún para que puedas creer que es algo bueno para ti. El tema es tedioso hasta el infinito. Pero no te preocupes, Ciudadana K va a endulzártelo de tal manera que te va a parecer una película de aventuras. Empezaré con un cuento. Y lo mejor de todo es que al final ganan los buenos.

Luces, cámara, ACCIÓN.


EL CUENTO DEL MASTER DEL UNIVERSO: Moraleja: EEUU SIEMPRE TIENE ALGO QUE ENSEÑARNOS o NO HAY NADA NUEVO BAJO EL SOL


Érase una vez, hace muuuuucho tiempo, en un país muy cercano había una abogadilla de los malos a la que le gustaba mucho el cine y los documentales de historia. Esta abogadilla trataba de ser feliz a duras penas. La abogadilla tras sus extenuantes jornadas laborales que dejaban su cerebro off tenía una neurona rebelde que se resistía a ponerse en “stand by” y le preguntaba incesantemente: ¿qué pasa aquí? ¿por qué estos bancos dan hipotecas a mansalva? Si el Banco tiene por objetivo ganar dinero y no perderlo, ¿por qué da préstamos a gente que sabe que no le va a poder devolver el dinero? ¿qué broma es esta de las carencias por las que solo se amortiza el interés? ¿por qué estas carencias se reflejan en hipotecas de gente que difícilmente va a poder abonar una cuota superior a la inicial?  ¿es que están tontos? ¿y cómo se calcula el interés variable? ¿qué es el EURIBOR, LIBOR, IRPH, Tipo CECA? ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Mira que era pesada la neurona. La triste abogadilla intentaba sin éxito aburrirla dándole largas y poniéndole “El diario de Patricia”. Pero nada surtía efecto. La neurona, llamémosle “neurona porculera”, era lo que se dice incansable.

Así transcurría la vida de la desgraciada abogadilla. Trabajar, lidiar con la “neurona porculera” y dormir. Cada día igual. Vivía “El día de la marmota”.

Sin embargo, un día cualquiera después del trabajo la abogadilla estaba viendo el telediario para entretener a la traviesa neuronilla. Todo era crisis y más crisis, promesas y más promesas, lluvias y más lluvias. De repente una noticia le llamó agradablemente la atención: un documental que hablaba de la crisis económica de 2008 había ganado los Óscars de HollywoodINSIDE JOB. Si la triste abogadilla se puso contenta, no te puedes ni imaginar los saltos de alegría que pegó la rebelde neuronilla porculera. Había que verlo!

Raudas y veloces la abogada infeliz y la neurora porculera se pusieron a la ardua tarea de encontrar el documental. Una vez localizado utilizando métodos no ortodoxos, se lanzaron con avidez canina a devorarlo. Fue una visión catársica. Este documental les hizo entender lo que eran las famosas hipotecas subprimes (hipotecas sobre viviendas de baja calidad concedidas a ciudadanos con bajos ingresos y, por tanto, difícilmente “cobrables”) y por qué los avariciosos Bancos habían sido tan “dadivosos” con las mismas:

1º. Porque el dinero que prestaban NO ERA EL SUYO. ¿Cómo? Sí, sí. Los ambiciosos Bancos concedían las hipotecas, daban el dinerito a los felices hipotecados y, acto seguido, reunían una pila de hipotecas recientes y creaban un “paquete de inversión”. Este paquete de inversión lo ponían en el mercado (la Bolsa) donde los ingenuos y no tan ingenuos compradores les pagaban muuucho dinero por ser propietarios de esos paquetitos de hipotecas. El Banco ya había recuperado el dinero prestado y más. El “dinero prestado” a los felices e insolventes deudores ahora era de los “inversores” Y por el camino, los trabajadores del Banco y de la Bolsa habían ganado muuuucho dinero en forma de comisiones.

2º. Porque el Banco APOSTABA A QUE NO SE PODÍAN PAGAR LAS HIPOTECAS QUE ESTABA CONCEDIENDO. Sí, si, muy retorcido pero efectivo. Los Bancos iban a las aseguradoras de riesgos financieros y concertaban seguros para el caso en que esa hipoteca no se pagara por el feliz e insolvente hipotecado. Así pues si el hipotecado no pagaba la hipoteca la aseguradora le reembolsaba al Banco el dinerillo prestado. Y es que la Banca nunca pierde.

De esta manera la “neurona porculera” obtuvo su respuesta: los BANCOS prestaban dinero sin importar si el feliz hipotecado o prestatario podía devolverlo porque “necesitaba” para ganar sus dineros y comisiones crear paquetes de hipotecas y préstamos para colocar en el mercado bursátil. Cuántas más, mejor. Y si los hipotecados no devolvían el dinero prestado en muchos casos, mejor que mejor, el Banco lo recuperaba dos veces: de los inversores y de la aseguradora.

Era un negocio maestro. Ahora entendía todo. La “neurona porculera” descansó un tiempecito. Y con ella la infeliz abogadilla.


¿SPAIN IS DIFFERENT?


Año 2007. Echa la vista atrás… Esos tiempos en que todo te sonreía… Fuiste al Banco y no saltaron las alarmas… Muy al contrario te recibió el Director o Directora de la oficina en cuestión con una sonrisa Profidén ofreciéndote la mano de su empleador en largo matrimonio al indicarte que te habían concedido la hipoteca. Ni una duda: Sí, quiero. Ains! Qué momentos de nerviosismo. Ahora estaba todo hecho. Te compraste tu casa, te casaste con el Banco. Era tu deseo. Así tenía que ser. Como Dios manda.

Año 2015. Echas la vista atrás y te sientes engañad@. El Banco que te parecía Marilyn Monroe o Marlon Brandon se transformó en poco tiempo en la Bruja Avería o en el Marlon Brandon de sus últimos tiempos. Y en este matrimonio no cabe el divorcio…

Pues bien, tranquil@, puede ser que aunque tú no estés “autorizado” a divorciarte del Banco si no es pago mediante,  el Banco se haya divorciado de ti sin que lo sepas. ¿Cómo? Gracias a la próximamente archiconocida TITULIZACIÓN HIPOTECARIA O DE ACTIVOS.

¿Y qué es la titulización? Pues básicamente hacer en España lo mismo que hicieron en EEUU los Bancos con las hipotecas subprimes. Si me pongo un poquitín más técnica y atendemos a la definición del término más extendida en los mercados la titulización es

un proceso que permite transformar un conjunto de activos poco líquidos en una serie de instrumentos negociables, líquidos y con unos flujos de pagos determinados” 

¿Qué se puede titulizar? Tanto derechos de crédito presentes (préstamos hipotecarios, préstamos al consumo, tarjetas de crédito, préstamos para la financiación de vehículos, bonos de renta fija, bonos de titulización…) como derechos de crédito futuros (derechos de autor, ingresos por arrendamiento…)

¿Quién puede titulizar? Cualquier empresa industrial o entidad financiera.

¿Y quién tituliza en España? En el 99% de los casos las entidades financieras.

En España la titulización llegó a nuestras vidas con la Ley 19/1992 de 7 de Junio hoy vacía de contenido.

La titulización hipotecaria en España inicialmente se configuró como un mecanismo solo previsto para créditos hipotecarios. Las entidades financieras concedían préstamos hipotecarios, hacían un pack de hipotecas al que llamaban “Participaciones Hipotecarias” (PH), lo empaquetaban junto a otras “PH” y las transferían a un “Fondo de Titulización Hipotecaria” que lo colocaba en el mercado financiero. Los “inversores” le pagaban al Banco el dinero que había prestado y un poquito más en concepto de comisiones o ganancias por revalorizaciones. Así que el préstamo hipotecario que daba el Banco al deudor se lo cobraba enterito al poco de nacer. Y tú 40 años con la losa!

Como no era suficiente y la regulación era “más exahustiva” de aquélla a la que están acostumbrados los Bancos, en el año 1998 se dictó el Real Decreto 926/1998 mediante el que se regularon y permitieron los “Fondos de Titulización de Activos” que eran lo mismo que los anteriores pero que permitían que se incluyeran en el pack tanto créditos hipotecarios, como tarjetas de crédito, créditos al consumo, derechos de arrendamiento, derechos de autor, etc así como créditos hipotecarios de peor calidad. Es decir, se amplió el negocio para las entidades financieras.

Hoy día toda esta regulación rollera se acaba de cambiar por la Ley 5/2015 de 27 de Abril de Fomento de la Financiación Bancaria (uy! perdón, Empresarial…) desapareciendo en el futuro los Fondos de Titulización Hipotecaria. Son mejores, sin duda alguna, para trincar los Fondos de Titulización de Activos.

A la vista de todo lo que te cuento queda claro que en España “desde siempre” y sobre todo desde el año 2.000 se han titulizado con desenfreno las hipotecas y créditos concedidos por los Bancos a los particulares.

¿Y en qué afecta al sufrido deudor esta titulización traicionera? Pues en mucho. Puede ser que el Banco te ejecute la hipoteca, te reclame el préstamo o te desahucie como titular de un crédito que no es suyo. ¿No es ésto suficiente para “tumbar” la reclamación que te hace el Banco?

Yo y algunos más creemos que sí.

¿Cómo? Te lo cuento en la próxima entrega.

Hasta la semana próxima!

Espero haberte ayudado!


¿HAY SOLUCIÓN AL DESAHUCIO?


Buenas tardes a tod@s! El Jueves pasado me quedé como “huérfana” al finiquitar la Guía de Hipotecas y Clausulas Abusivas de Ciudadana K. Pero no sufras fue una orfandad efímera porque ya tenía en mente nuevos y apasionantes temas.

A mi me definen dos características: “previsión” y “cuadriculación”. “Previsión” en tanto en cuanto que con muchísima antelación tengo en mente elegidos los temas que voy a tratar en mis posts, me los estudio y vivo durante un tiempecito con ellos (te aviso que tengo “pa aburrir”). Y “Cuadriculación” en tanto en cuanto que pase lo que pase, llueva o nieve, truene o haga sol, me atengo a mi plan.

Sin embargo, hoy no voy a respetar mis propios planes anticipados y voy a contaros “cosillas” sobre los terribles DESAHUCIOS. Hoy no me tocaba pero voy a echar una canilla al aire.

Supongo que te preguntarás: ¿qué mosca le ha picado a esta mushasha? ¿ha vivido en babia estos últimos años? ¿qué rollo me mete de los desahucios a estas alturas? Pues bien, te cuento para que veas que no se me ha ido la perola:

Por motivos personales y familiares, soy amante del Séptimo Arte así que veo bastantes pelis y series. La semana pasada hubo una peli que me tocó la fibra: “Techo y Comida” Esta película, con un nombre que no podía ser más acertado, trata con una elegancia exquisita el drama de la crisis económica que sufren miles de ciudadanos. Si ves la película no puedes verla y a otra cosa mariposa. Rocío y Adrián, que son los protagonistas y padecen un desahucio, se quedan en ti.

Aquí cuelgo el trailer para que lo veas

Yo es ver el trailer y se me saltan las lagrimillas.Y es que el desahucio es el culmen de una serie de vivencias desastrosas provocadas por este sistema asfixiante e inhumano (en palabras de Natalia)

Pues bien, esta película provocó en mi que hablarte de los desahucios se volviera una necesidad acuciante pero a la que dominaba. Ya le llegaría su turno.

Sin embargo, estaba yo tan tranquila el Domingo meditando acerca del tema de los viajes combinados – que era el que me tocaba – cuando como una señal divina veo Salvados. ¿Y a qué no sabes de que trataba el programa de este Domingo?  Sí, sí, de los DESAHUCIOS. Ostras tú, me dije, tengo que hablar de ello en cuanto pueda.

Y para colofón del pastel ayer mismo leo un artículo de El diario que trata de un rollo macabeo que es la titulización y la posible ilegitimidad de los Bancos para desahuciar.¿Será el destino?

Yo no voy a luchar contra elementos que no controlo, así que hoy, Ciudadana K te va acontar qué es un desahucio y qué puedes hacer si tienes la desgracia de verte atrapad@ en uno. El tema de la titulización tengo que profundizarlo para poder contarte algo con fundamento. Me lo apunto!


UN CASERO, DOS CASEROS, TRES CASEROS, MATARILE, RILE, RI


En nuestro amado país, para acceder a la vivienda, la mayoría de los ciudadanos se compran una casa y otros pocos alquilan su hogar. ¿Y qué diferencia hay entre comprar tu casa y alquilarla? Lamento decirte que si compras tu casa Banco mediante: NINGUNA. En ambos casos te vas a tirar toda tu vida pagando cada mes un dineral. En un caso a tu casero, que será fulano o setano, y en otro caso a tu Banco, que se convierte en una especie de híbrido entre casero y propietario de tu casa. Oh, yeah, así es!

Con la crisis económica, muchos ciudadanos españoles que compraron su casa para vivir se han visto atrapados en deudas inasumibles para una familia. También muchos ciudadanos se han quedado en el paro y no pueden pagar el alquiler de su casa. Y no es por gusto, estoy segura que si es tu caso, remueves cielo y tierra para pagar la hipoteca o el alquiler y garantizar el “techo” de tu familia. Pero nada, llega un momento en que la vaca no da para más y te ves inmers@, como quien no quiere la cosa, en el temido procedimiento ejecución hipotecaria o de desahucio por impago de rentas de alquiler.

La ejecución hipotecaria y el deshucio por impago de rentas no es otra cosa que un mecanismo que nuestros legisladores brindan a los Bancos y a los caseros para que lo más rápido que se pueda el Juzgado te eche de tu casa y se cobre todo el dinero que debes al Banco o al casero. Así pues, si eres uno de los afortunad@s, de la noche a la mañana te quedas con una deuda y en la puta calle, hablando claro.

Hasta hace muy poquito tiempo si dejabas de pagar tu hipoteca, ay, madre!, no había solución. Si el Banco te llevaba al juzgado, era como una condena de muerte. No te podías defender. Solo te quedaba retirar los bártulos de tu casa y sentarte a ver pasar las horas por si se te presentaba un ángel. Hoy día, en el caso de las ejecuciones hipotecarias el panorama ha cambiado y hay algo de esperanza. En el caso de los desahucios por falta de pago de la renta esto sigue siendo lamentablemente así.


VAYA CON LOS SPANISH, COMO LA LÍAN


La imposibilidad del deudor hipotecario de defenderse en un procedimiento de ejecución hipotecaria chirriaba al sentido de justicia de muchos jueces de nuestro país. Así que mientras los legisladores se dedicaban a defender a los Bancos, estos jueces se dedicaron a aplicar el artículo 51.1 de la Constitución Española que dice:

“Los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios, protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos”.

¿Y cuál fue el resultado de la aplicación de este precepto? Pues que empezaron a “tumbar” ejecuciones hipotecarias y cuestionar la legalidad de nuestra regulación procesal ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Cuando un juez de Barcelona preguntó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea qué le parecía que un deudor no pudiera defenderse frente a un Banco en un procedimiento de ejecución hipotecaria que le iba a dejar en la calle, los jueces de este Alto Tribunal estoy segura que se horrorizaron y una vez pudieron dejar de gritar de pánico dictaron la famosa Sentencia de 14 de Marzo de 2013 mediante la que dijeron:

Señores, dejémonos de sinvergonzonerías y permitamos que los pobres ciudadanos españoles defiendan sus derechos como consumidores en el procedimiento de ejecución hipotecaria. 

Una vez nuestro Gobierno recibió esta resolución no le quedó otra que reformar a regañadientes el artículo 693 de la Ley de Enjuiciamiento Civil para permitir en estos procedimientos al deudor hipotecario que dijera:

Vale, no he pagado la hipoteca, pero es que mi contrato tiene clausulas abusivas que no me las puede exigir el Banco por lo que o no debo nada al Banco o le debo muchiiiisimo menos de lo que dice o, directamente, no me puede ejecutar la hipoteca y echarme de mi casa.

Ay! Qué obediente nuestro Gobierno! ¿Te sorprende? A mi también. Y es que parecía imposible que defendiera al consumidor. No te engañes, no es oro todo lo que reluce. Si rascas un poquillo más en la reforma de la ley encuentras fácilmente el plumero. Y es que no te creas que con este “tirón de orejas” de Europa nuestro Súper se dedicó a legislar en beneficio del consumidor. No, eso sería pedirle peras al olmo.

El Gobierno utilizo una artimaña y dijo: Vale, me dicen que puedes decirle al juez que el Banco te impuso condiciones abusivas pero que sepas que si el juez te dice que no las hay, no podrás “chivarte” a la Audiencia Provincial para que revise si las hay o no y la ejecución seguirá su natural curso que no es otro que echarte de tu casa. Pero Bancos, no os preocupéis, que si el juez dice que sí que hay clausulas abusivas, tú si podrás podrás pedirle a la Audiencia Provincial que se lo mire. Toma ya! En toda la boca!

Cuando un juez castellonés vio el gol que nos habían metido, hizo de “rata” ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que en fecha 17 de Julio de 2014 dictó una Sentencia en la que volvió a “enmendar la plana” a España diciendo que no puede ser que aunque el consumidor luche porque su contrato sea declarado abusivo siga la ejecución adelante sin suspenderla con la posibilidad de que el consumidor se quede en la calle. De esta manera, el Gobierno ha modificado nuevamenta a golpe de sentencia europea la Ley de Enjuiciamiento Civil para que el consumidor pueda recurrir a la Audiencia Provincial si el juzgado no le hace caso. Pero como al Gobierno español le encanta dar currele al Tribunal Europeo, no se molestó en cambiar nada referente a la suspensión, ¿para qué? ¿para hacerlo mal?

Pero no te preocupes que lo que dice el Tribunal de Justicia de la Unión Europea va a misa. No necesitas la colaboración de nuestro gran legislador.

En definitiva, gracias al Tribunal Europeo podrás defenderte frente al Banco de las clausulas abusivas que contiene tu hipoteca y disfutar de tu casa mientras se resuelve si tu hipoteca tiene o no clausulas abusivas. Y tener techo un día más, tal y como nos luce el pelo, no es algo despreciable.

Hoy día, pasito a pasito, vamos recuperando la cordura de un sistema inhumano que ha perdido el norte. Así pues, si tienes un desahucio derivado de un procedimiento de ejecución hipotecaria no dudes en defenderte. Acude a un abogado de oficio si no tienes “posibles” para pagar uno. Alega todo lo posible. Lucha. Muchos ciudadanos están en ello.

Por último no puedo cerrar este post sin hacer un alegato para que RECUPEREMOS EL ESTADO para el CIUDADANO exigiendo que del primer chiquichancle al último mono TODOS tengamos TECHO Y COMIDA. Solo es ponerse, casas, comida, agua y energía, haberlas, haylas para todos. Y que no dependa del dinero. Por Dios, ¿es que estamos locos?

Espero haberte ayudado.

Hasta la próxima semana!