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DERECHOS DEL PASAJERO DE AVIÓN AL FACTURAR: La vida en el mostrador de facturación


Buenas tardes y feliz Julio! Hoy vuelve a la carga Ciudadana K tras haber disfrutado de un ansiado “break” vacacional. En este relajante paréntesis me he tenido casi que obligar a no contarte cosillas. Y es que ay, Dios mío! El mundo vacacional es un océano de incumplimientos de derechos de consumidores y usuarios! Mare meva!

Así que hoy en vez de hablarte de mi archienemigo: las prácticas bancarias abusivas, voy a contarte cosillas que te puedan ser útiles para tus VACACIONES. Y, ¿cómo empiezan las vacaciones? Pues normalmente con el transporte.

Veranito. Julio. Vacaciones. Días de asueto. Maletas, viajes, taxis, coche, “caló”. Si eres uno de los afortunad@s que te puedes permitir apartarte (o acercarte según gustos) del mundanal ruido haciendo un viaje que te lleve a un destino de ensueño o eres de los que desafortunadamente (o afortunadamente, nuevamente según gustos) viven “lejitos” de la familia y tienes que recorrer medio mundo para poder dar un abrazo a los tuyos en este post te contaré qué derechos como pasajero tiene que respetar la compañía aérea mientras te encuentras en el sitio más hostil que pisará tu cuerpo serrano durante las vacaciones: el AEROPUERTO.

Comenzamos!


MALETA, MALETITA O MALETÓN


Llegaste al aeropuerto. Por fin! Desde este momento por mucha inteligencia y “espabile” que tengas en tu vida normal te conviertes en “un trozo de carne” Sí, es así. No lo niegues. Acepta la realidad. No es cosa tuya. Nos pasa a todos. Y no es nuestra culpa. Los aeropuertos están diseñados para generar idiocia. No es casual que cuenten con tantas pantallas, tantos avisos, tantos pasillos, tantos puntos de información y, últimamente, con tantísimas tiendas. El objetivo que tenía en mente el diseñador de la terminal era provocar en cualquier ser humano o animal que cruce la puerta de acceso al aeropuerto un estado de apoplejía. Así es más fácil olvidar que te vas a montar en un avión. Dios mío, ahí arriba, que todo vaya bien!!!. Así pues desde que pisas la terminal te conviertes, quieras o no, en otra persona. Esa persona incapaz de entender nada. Vamos, que te conviertes en un “gilón” o “gilona”.

Tranquiiilo. No te agobies. Es algo pasajero, como tú. La apoplejía mental solo te durará desde que accedes a la terminal hasta que te desplazas por los fingers al avión. Una vez en tu asiento asignado – normalmente y haciendo honor a la Ley de Murphy el del medio de la última fila – vuelves a tu estado normal de inteligencia media. Tu cerebro vuelve a recibir la necesaria gasolina sanguínea.

No obstante, como te queda un ratito hasta que te sientes en el avión y recuperes la normalidad, te voy a ayudar a superar de la manera más “agradable” tu paso por el MOSTRADOR DE FACTURACIÓN.

Lo primero que todo hijo de vecino hace al llegar a un aeropuerto es facturar si no lo ha hecho ya online. Cuando llegas al mostrador de facturación tu única intención es liberarte de la pesada carga que te supone la maleta. Que se la lleven. Donde quieran. Que la voleen si hace falta pero que te la quiten de enmedio de una vez. Parece cargada de piedras y los ruedines no funcionan. Que espanto!

Aquí empieza el primer escollo económico en la vida de un pasajero. Hasta el año 2014 el tema de la facturación de maletas dio lugar a numerosos problemas con los pasajeros. ¿Por qué? Echa la vista atrás, rememora cuando podías facturar tu maleta sin pagar suplemento alguno. Qué tiempos aquéllos! Todo lo bueno dura poco. Y llegaron las compañías aéreas low cost y generalizaron la moda de cobrar por la facturación de la maleta. De esta manera cuando llegabas al mostrador de facturación de pronto descubrías que tenías que pagar un dineral – a veces incluso superior al precio que habías pagado por el billete – por facturar tu pequeña maletita.

Este suplemento no gustaba a los pasajeros. Ni tampoco a los Institutos de Consumo del Estado Español. Ni siquiera, aunque parezca mentira, gustaba a nuestro legislador. Y es que este cobro suplementario era contrario a la legislación española sobre la materia.

En España el artículo 97 de la Ley 48/1960 de Navegación Aérea establece que:

“El transportista estará obligado a transportar juntamente con los viajeros, y dentro del precio del billete, el equipaje con los límites de peso, independientemente del número de bultos, y volumen que fijen los Reglamentos.

El exceso será objeto de estipulación especial

Sin embargo, las compañías aéreas que conocían perfectamente que la ley nacional está supeditada a la ley comunitaria decían: Me da igual lo que digas, Ley de Navegación Aérea, porque yo estoy protegida por el principio de fijación libre de precios en el transporte aéreo que establece el artículo 22.1 del Reglamento (CE) 1008/2008 de 24 de Septiembre de 2008. Chúpate ésa, Teresa!

Pues bien, este conflicto de leyes llegó a oídos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea cuando un Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Ourense al que Vueling pedía que anulara la sanción que le había impuesto el Instituto Galego de Consumo por cobrar suplementos a los pasajeros por el transporte del equipaje se lo planteó mediante una cuestión prejudicial. El juez de Ourense le preguntó: ¿qué hago? ¿puedo aplicar la Ley de Navegación Aérea o no puedo porque no respeta el Reglamento?

El Tribunal de Justicai de la Unión Europea respondió esta pregunta como mejor sabe dictando una Sentencia de fecha 18 de Septiembre de 2014. Esta sentencia le da la razón a Vueling. Dice el Tribunal de Justicai de la Unión Europea que las compañías aéreas pueden cobrar un suplemento en el precio del billete por el transporte del equipaje siempre que lo hayan comunicado al pasajero de una manera clara, transparente y sin ambiguedades al comienzo de cualquier proceso de reserva y el pasajero pueda al reservar aceptar o no este servicio de transporte del equipaje pagando el suplemento.

Así que sí. Que no le des más vueltas. Que te pueden cobrar por transportar la maleta un suplemento en el precio del billete. Eso sí, siempre que te lo hayan informado de manera clara, transparente y sin ambigüedades al comprar el billete. Si no es el caso, reclama!


IMPRESIÓN LETAL


Bueno, cambiamos de casilla. Ya te la han “colao” al cobrarte por llevar tu maleta. Pero no te relajes. No es lo único que te puede pasar. Otro susto o muerte que puedes sufrir en el mostrador de facturación es el de cobrarte un cargo adicional en concepto de penalización por imprimir el billete que compraste en internet y que – maldita sea – se te ha olvidado en casa o perdido en el aeropuerto – sí, es un medio hostil, no lo olvides. Y eso por malo.

Pues bien. Este castigo, como bien sabes, lo aplica una compañía aérea que se llama como su dueño y señor: RYANAIR. Y no creas que no se ha luchado contra este cargo por parte de las organizaciones de consumidores. Se ha tratado con uñas y dientes de eliminarlo consiguiendo finalmente una victoria a medias gracias al Juzgado de lo Mercantil nº 5 de Madrid.

Este juzgado en fecha 30 de Septiembre de 2013 dictó una Sentencia en la que declaró que la compañía Rynair no podía cobrar 40 euros por imprimir la tarjeta de embarque en el aeropuerto. El juez no vio problema en aplicar el castigo al pasajero olvidadizo o descuidado con su billete pero consideró excesivo el importe de la penalización: 40 euros. Así que Rynair te puede castigar por malo. Pero no cobrarte 40 euros, sino menos. Así hoy día al pasajero que olvida o pierde su billete y tiene que imprimírselo la azafata en el mostrador de facturación Ryanair le cobra 15 euros. En ocasiones estos 15 euros son un importe superior al precio del billete con lo que debería considerarse abusivo. De todos modos, como las interpretaciones legales dependen del cristal con el que se mire la ley, no dejes de quejarte si te cobran este castigo injusto.


NO SIN MI ASIENTO


Otra aventura aeroportuaria que puedes vivir llega en el momento en que te asignan tu asiento en el avión. El azafato te comunica con cara compungida que, lamentablemente, tiene que cambiarte la categoría contratada.

Este cambio puede hacerte muuuuuy feliz o muuuy infeliz. Te hará feliz si el compungido azafato te comunica que a pesar de haber reservado un billete en clase turista tendrás que viajar en clase bussiness sin ningún cargo adicional. Menuda pena, con lo que te gusta a ti estar diez horas castigando tus rodillas contra el asiento delantero. Pufff, otra vez será. Rodillas, a descansar.

Este cambio, por el contrario, te hará muuuy infeliz si el compungido azafato te comunica que a pesar de haber reservado un billete en clase bussiness tendrás que viajar en clase turista. Noooo, pesadilla. Tus rodillas comienzan a temblar.

En fin, qué le vas a hacer, colócate las rodilleras y prepara tus lindos hombros para arrular al pasajero del asiento contiguo que probablemente acabe posando su dormidita cabecita en tus confortables hombros.

Pero esta afrenta no creas que le sale gratis a la compañía aérea. Noooo. Tranquilo. Tienes derecho a una compensación regulada en el artículo 10 del Reglamento (CE) 261/2004 que dispone que si la compañía aérea te cambia a una plaza de categoría inferior a la contratada en 7 días tiene que pagarte:

a) el 30% del precio del billete si el vuelo es de 1.500 km o menos.

b) el 50% del precio del billete si el vuelo se efectúa dentro de la UE y la distancia es de más de 1.500 km salvo que se trate de vuelos con los territorios franceses de ultramar.

c) el 50% del precio del billete si el vuelo tiene una distancia superior a 1.500 km e inferior a 3.500 km y no es intracomunitario.

d) el 75% del precio del billete en los demás casos

Así pues, con estas pequeñas indicaciones podrás salir victorioso de las complicaciones que pone el enemigo a tu paso por el aeropuerto. Y si se te complica la cosa más y quedas atrapado en territorio enemigo porque te cancelan o retrasan tu vuelo no dejes de leer el post que publiqué allá por el tiempo de las cavernas en el que te explico qué derechos tienes en caso de retraso o cancelación de tu vuelo.

Espero haberte ayudado!

Hasta la próxima semana!


2 comentarios on “DERECHOS DEL PASAJERO DE AVIÓN AL FACTURAR: La vida en el mostrador de facturación”

  1. JOSE RAMON dice:

    Jajajaja,alucino contigo de lo facil que lo haces contandolo para que cada uno lo entienda…hasta alguien cortito como yo,se le queda.
    Una vez mas,gracias por ayudarnos con estos aportes tuyos.
    Un abrazo

    Le gusta a 1 persona


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