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TRIBUNAL SUPREMO, BANCOS, INTERESES DE DEMORA Y CONSUMIDORES: Una mezcla explosiva


Bueno, bueno, bueno. Como no podía ser de otra forma ha llegado el Tribunal Supremo para poner orden como Dios manda en el sistema. Y es que, como ya te conté en mi primer post, en el tema de intereses de demora la cosa se estaba poniendo feita para nuestros amigos los Bancos. Y eso no puede ser. Habrase visto!

Pues bien, hoy voy a contarte qué ha dicho el Tribunal Supremo el pasado 22 de Abril de 2015 en una Sentencia de Pleno sobre los intereses de demora. Al ser una Sentencia de Pleno es más importante que otras porque sienta doctrina sobre los intereses de demora.

Te preguntarás: ¿De qué doctrina me habla ésta ahora? Pero ¿qué rollo es éste? ¿No era un blog para el ciudadano de la calle? No me quiero complicar la vida, me voy a mirar si veo a un perro tocando el piano en Youtube.

Tranqui, tronc@, te explico: Doctrina jurisprudencial, toma ya!, es algo así como los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento pero en vez de vincular a los creyentes de una determinada religión vincula indiscriminadamente a tod@s l@s españoles (y españolas) seamos mor@s o cristian@s. ¿Y por qué? Porque estos mandamientos en forma de doctrina jurisprudencial van destinados a ser aplicados sí o sí por los jueces de nuestro amado país al resolver los asuntos que todo hijo de vecino puede plantearles- eso sí, siempre que tenga pelas para pagar abogados y demás o sea bendecido con el beneficio de justicia gratuita

A ver, a ver si nos sorprende para bien o para mal nuestro órgano jurisdiccional superior. ¿Tú qué crees?


LA QUE HAN LIADO ESTOS CONSUMIDORES


Hay que recapitular para entender el por qué de la vida. Nooo, es broma, el porqué de la Sentencia. Últimamente estábamos asistiendo en los juzgados a una pequeña guerra que considerábamos ganada los consumidores en relación con los intereses de demora.  Y es que cuando por la razón que fuera un consumidor dejaba de pagar un préstamo y el Banco o la entidad financiera que fuera (COFIDIS, FINCONSUM, TOYOTA, SANTANDER CONSUMER, etc…) iba al juzgado a pedirle al juez que le auxiliara para  que el deudor “le pagara lo que es suyo” el juez le decía:

Quieto ahí! Estás pidiendo que te devuelvan tu pasta pero además le estás pidiendo a est@ consumidor/a que te pague un dineral en concepto de intereses de demora. Yo, como soy juez/a que estoy encargad@ de defender los intereses de los consumidores “por encima de los tuyos” no te lo paso. Te guste o no te guste. Esos intereses de demora tienen “mu mala pinta”. Te los quito. No seré yo quien te ayude a asfixiar a esta persona obligándole a que te pague esos intereses de demora. Y esto porque yo lo valgo y porque así lo dice el Tribunal de Justicia de la Unión Europea entre otras en la Sentencia de 21 de enero de 2015. Así pues, le voy a decir al/a la pobre deudor@ que te devuelva solo el capital que le has prestado. Y punto.

Esto no es ficción aunque parezca increíble. Esto estaba pasando en la gran mayoría de los juzgados de instancia de nuestro país. De esta manera, en los procedimientos judiciales que estaban poniendo los Bancos para que el juez les ayudara a “recuperar los dineros” que habían prestado a los consumidores cuando éstos habían dejado de pagar, los jueces no admitían al Banco que les reclamara que abonaran tanto el capital como la losa de los intereses de demora. Los jueces decían: paga el capital y de intereses de demora pactados al 18%, por ejemplo, 0 patatero.

Los consumidores estábamos de enhorabuena! Que felicidad, madre mía! Por fin una batalla ganada! Y sin decir ni pío! Guau!

Pero qué sabio el refranero español cuando dice que lo bueno dura poco.


QUIETOS “PARAOS” QUE VIENE LA CABALLERÍA


Pues bien, mientras los consumidores inocentemente celebrábamos con desenfreno esta batalla ganada con sudor y lágrimas a las entidades financieras y a su madre, una oscura amenaza se cernía sobre todos nosotros como una nube negra que avanza lentamente sin pausa sobre nuestro futuro: Un recurso de casación que formalizó el Banco Santander ante el Tribunal Supremo frente a la Sentencia de 29 de Junio de 2012 de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

Este recurso de casación se refería a un tema de andar por casa: Una deuda por impago por parte de un consumidor de un préstamo mondo y lirondo de unos 16.000,00 euros. La Audiencia Provincial eliminó en su sentencia los intereses de demora reclamados por la entidad financiera (unos 5.000,00 eurillos) y el Banco Santander decidió recurrir en casación porque quería sus intereses de demora a toda costa. Y la jugada, como quien no quiere la cosa, le ha salido redonda.

Cuando vio el recurso de casación el Tribunal Supremo, que era consciente de la que estaban liando los juececillos con los intereses de demora, se frotó las manos con satisfacción; y es que la ocasión la pintan calva: Vamos a poner orden en este desaguisado.

Es así como llega a nuestra vida la Sentencia de 22 de Abril de 2015 que sienta la siguiente doctrina jurisprudencial (que sí, que no es necesario que vuelvas atrás, que esto no es una escritura hipotecaria, que a mi me interesa que te enteres de lo que te cuento = un mandamiento, una ley de las Doce Tablas, una proposición que sienta cátedra, una norma del Candy Crush)

Tomo aire para soltar esto que no me veas:

“Se fija como doctrina jurisprudencial que en los contratos de préstamo sin garantía real concertados con consumidores, es abusiva la cláusula no negociada que fija un interés de demora que suponga un incremento de más de dos puntos porcentuales respecto del interés remuneratorio pactado”

Así suena bien. Parece razonable. Por lo menos a mí, que no soy sospechosa de querer beneficiar a las entidades financieras, me lo parece.

Lo que pasa es que siempre hay truco. Siempre. Y es que nuestro Tribunal Supremo, órgano encargado de velar por los derechos de los consumidores con preferencia a los derechos de las grandes corporaciones les ha echado a estas últimas un nuevo capote torero de infarto al decir en el apartado 2 del Fallo que sí, que anula el interés de demora por abusivo pero que:

“… se siga devengando el interés remuneratorio hasta el completo pago de lo adeudado

Menudo palaco. Este era un debate superado. Hasta la fatídica fecha del 22 de Abril de 2015 cuando el Banco vencía anticipadamente tu préstamo porque habías dejado de pagar los intereses remuneratorios ya no se devengaban más. Vencer el préstamo anticipadamente suponía que el préstamo estaba muerto (sí, sí, finito, caput). De un muerto no se desprende ningún efecto propio de algo vivo. Y los intereses remuneratorios son propios de un préstamo vivo, vigente. Esto es un poco espeso pero vamos, no dudes que del primer al último jurista de España teníamos esta idea marcada a fuego en nuestros cerebrines.

Sin embargo, cuando el Tribunal Supremo resuelve el recurso de casación mediante la Sentencia analizada hoy aquí, se da cuenta que la Sentencia de 14 de Junio de 2012 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea no le permite decirle al Banco Santander: Oye, coleguín, no te acepto que los intereses de demora sean del 18% o del 20% porque son abusivos, pero bueno, te los dejo en un 10% a ojo de buen cubero. Esto es, la sentencia de nuestra bienamada Europa no pemite a nuestro Tribunal Supremo que INTEGRE EL CONTRATO como de seguro le gustaría a él.

Así las cosas, el Supremo en Pleno, que está conformado por una serie de Magistrados muy listos, se pone a pensar cómo echarle un cable al Banco Santander y demás amiguitos esquivando la doctrina jurisprudencial del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Se leen Franckestein y dicen: Vaya, si podemos revivir los intereses remuneratorios del préstamo muerto. Pongámonos a ello sin darle muchas vueltas. Y “yasta” todo arreglado. La euforia del consumidor se transforma en tristeza. De un plumazo. Colorín, colorado.

Y así es como hoy día, si no pagas al Banco un préstamo y el interés de demora que tenía fijado el mismo es abusivo (recuerda: es abusivo según nuestro Tribunal Supremo si es más de 2 puntos superior al interés remuneratorio) el juez lo que tendrá que hacer es decir que es nulo el interés de demora, pero que tu préstamo sigue devengando intereses remuneratorios. ¿Qué te parece? A mí no me gusta nada:

Primero.-  Porque Europa nos dice es que lo que está mal no puede corregirse. Sin embargo, con esta interpretación del Tribunal Supremo una vez más (como ya hizo en el asunto de las cláusulas suelo – te dejo el enlace del post sobre el tema – ) procede de facto a integrar cláusulas abusivas nulas.

Segundo.- Porque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea nos dice que para determinar si una cláusula es abusiva hay que comparar qué dice el Derecho Nacional en defecto de pacto y si éste es más beneficioso para el consumidor que lo pactado en la cláusula no hay duda que ésta es abusiva. Si miramos nuestro Derecho Nacional aplicable en defecto de pacto a los intereses de demora vemos que el artículo 1108 del Código Civil señala que en defecto de pacto la indemnización de daños y perjuicios a abonar por el deudor que incurra en mora consistirá en el pago de los intereses legales. Estos intereses legales son siempre menores que el interés remuneratorio por lo que yo me pregunto: ¿Qué pasa con esta interpretación del Tribunal Supremo? ¿Podría ser abusiva?

En fin, ahí queda dicho. ¿Tú qué opinas?

Hasta la semana que viene!

Espero haberte ayudado!



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